Pionera en su viaje espacial, heroína entre los animales, aprendiz de astronauta o una perra sin opción de elegir, son muchas las definiciones sobre el caso “Laika”, un ejemplar que provoca diversas opiniones, pero que no deja indiferente a nadie.
La perra Laika fue el primer animal en orbitar la Tierra. Lo hizo a bordo de la nave soviética Sputnik 2, el 3 de noviembre de 1957.
Ha pasado ya un tiempo desde su gesta y esta perra no ha caído en el olvido, ha sido protagonista de libros y televisión agrandando su leyenda después de fallecer.
Al igual que otros animales en el espacio, Laika murió entre cinco y siete horas después del lanzamiento, bastante antes de lo planeado. La causa de su muerte, que no fue revelada sino hasta décadas después del vuelo, fue, probablemente, una combinación del estrés sufrido y el sobrecalentamiento que, tal vez, fue ocasionado por un desperfecto del sistema de control térmico de la nave. Aunque Laika no sobrevivió al viaje, su experiencia demostró que es posible que un organismo soporte las condiciones de microgravedad, abriendo camino así a la participación humana en vuelos espaciales. Tras Laika, la URSS enviaría al espacio 12 perros de los cuales 5 llegarían vivos de vuelta a tierra.
¿Un gran logro para la humanidad? o ¿un salvajismo para un inocente animal?.
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